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Preguntas Frecuentes

¿Cuál es el rol de los padres?

Los padres otorgan la alegría y confianza para jugar en el agua,  juegos y dinámicas que proponen los instructores requieren una participación activa de los padres quienes disfrutan de la clase tanto como sus hijos y pronto dominan las principales formas de estimulación del niño en cada fase,  facilitado esto  por la práctica semanal acuática, es muy importante que los padres continúen las prácticas aprendidas del BSP®   en sus visitas a hoteles, albercas, balnearios y otras variantes del medio acuático.

¿Es importante la opinión del pediatra?

El médico pediatra de la familia,  conoce al niño  mejor que nadie y es el único que está en condiciones de decidir el momento en que cada niño está apto para empezar sus clases. Con el control de salud emitido por su médico pediatra y vacunas al día, el niño, desde los 15días de vida en adelante, estará listo. Una vez al mes el niño  visitará a su pediatra quién renovará su control de salud, que debe ser presentado en el centro BSP® al cual asiste, donde papá y mamá deberán realizarse  su propio control para acompañar a su hijo a la piscina, sólo puede asistir a  la sesión si se encuentran  en un  buen estado de salud, para evitar  infecciones y contagios. No obstante adscritos a los centros BSP hay médicos, especialistas y asesores de disciplinas relacionadas.

¿Qué son  las fases BSP® Prenatal y Postnatal?

En sesiones semanales se trabajan especialmente el estiramiento,  la concentración, la respiración,  la relajación y se practican ejercicios para la musculatura general y del “periné” teniendo en cuenta el trabajo de parto y la recuperación maternal después del nacimiento.

Fase Pre natal: Embarazadas desde el 4to mes de gestación y mamás en proceso de recuperación post parto con  visto bueno del ginecólogo. Fase integral y especializada que permite a la futura mamá llegar al momento del parto en su mejor condición física y con excelente ánimo.

Fase Post natal:  En el caso del postparto trabajamos en dos direcciones:

Recuperación y acondicionamiento físico de la mamá.

Continuar  la capacitación de los padres para que en  los primeros tres meses de vida del pequeño apoyen  en la casa y  durante el baño  el desarrollo y estimulación de estos reflejos.   

El agua cálida, la música y las ejercitaciones placenteras propias para el  Pre y Post embarazo propician el relajamiento de la mamá y  su mejor estado emocional para estos períodos. Duración 30 minutos 2 veces por semana períodos de 4 a 5   semanas, papá está invitado a apoyar con su pareja en la fase de preparto.

Importante contar con el visto bueno del médico especialista de la mamá.

También se asesora a los futuros padres sobre las primeras interacciones del recién nacido con el medio acuático al nacer. Interacciones acuáticas desde la tina del baño / Gateo estimulo importante para el BSP

La compañía profesional, la música, el sostenimiento seguro y confiable de los padres e instructores, el compartir la clase con otros niños  y el regalo del agua cálida y pura en ese encuentro en donde se puede jugar y disfrutar son las características que hacen que el programa  sea una vivencia feliz donde se comprueba con alegría que los niños pequeños son en verdad capaces de nadar.

¿Aprenden para toda la vida?

En el programa BSP®  los niños aprenden, sesión tras sesión,  habilidades que jamás olvidarán. En alrededor de  60 sesiones, aproximadamente 8 meses  adquieren el control respiratorio bajo el agua, vital para colaborar en su propio rescate en caso de accidente y la flotación dorsal o ventral con algún grado de desplazamiento a sitio seguro.. Como se sabe, andar en bicicleta, montar a caballo, patinar y nadar se aprende de una vez para siempre.  No obstante recomendamos que padres en sus visitas a sitios de entretenimiento o disfrute de actividades acuáticas,  ejerciten determinados ejercicios.

¿Cuándo nadan con estilo?

Los niños que inician el programa desde los 3 o 4 meses,  al llegar a los 3 años son capaces de nadar distancias razonables en los distintos estilos y a practicar conductas de  autocuidado. Papá y mamá, sin embargo, deberán responsabilizarse durante toda la infancia por su seguridad y supervivencia.

¿Los niños  nadadores desarrollan mejor su inteligencia?

Investigaciones de avanzada han puesto al descubierto el importante papel de los juegos y actividades motrices desde el nacimiento para impulsar el crecimiento del cerebro y las asociaciones inteligentes. La temprana iniciación en el deporte acuático favorece la coordinación y el equilibrio.  La experiencia demuestra  que los niños  que pasan el programa logran ser  a la vez, más seguros  y prudentes, ya que conocen un poco  más acerca de límites,  el medio acuático y de sus propios recursos a la hora de desenvolverse en este ambiente. Es importante e  imprescindible enseñarlos a buscar la  presencia de un adulto que lo cuide, para disfrutar plenamente de la piscina.

¿La vida activa aumenta las reservas inmunológicas?

El juego activo permitirá a los hijos, ahora y en el futuro, aumentar las reservas de inmunidad y defenderse mejor de las infecciones y agresiones del medio ambiente. Todo ser humano y sus funciones principales se benefician con la práctica temprana de natación.

¿Por qué el programa  favorece los hábitos de la alimentación y el sueño?

Los niños necesitan desplegar sus energías con una rutina que sea algo más que estar en cargados en brazos, sentados ante la tele o la computadora  o jugando en un área de juegos. El potencial infantil de aprendizaje es extraordinario y debe aprovecharse durante el desarrollo temprano. 3 meses a 6 años es la etapa crucial de este desarrollo. La práctica de ejercicios y juegos  en el medio acuático  es un excelente estímulo para armonizar la alimentación y el sueño.

¿El programa  alejará a nuestro hijo de los accidentes?

 La sorpresa y lo desconocido motivan a veces reacciones de pánico y para evitarla es necesario que en un contexto afectivo y con una técnica profesional eficaz los niños, aprendan a no tragar ni inspirar agua, a buscar la superficie en flotación y a buscar sitios seguros o  mantenerse serenos utilizando  en diferentes posiciones hasta ser auxiliados.

No obstante este programa no alienta ni promueve que niños pequeños estén sin supervisión de ADULTO RESPONSABLE  en áreas donde hay posibilidad de accidentes acuáticos.

¿Nuestro hijo podrá compartir encuentros con otros niños?

Uno de los beneficios del programa  es propiciar la socialización temprana en compañía de los padres a fin de prepararlos para el ingreso al jardín o kínder  sin necesidad de largos períodos de  adaptaciones. Los niños  reconocen a sus compañeros  acuáticos con los cuales  comparten las sesiones lo que  aumenta su autoconfianza y la confianza en los demás.

¿Porque el horario  deberá ser  de uso exclusivo para los bebés y sus padres?

Porque el diseño, construcción y equipamiento de las instalaciones de un centro BSP®  han sido realizados de acuerdo a las normas y criterios higiénicos de seguridad y confort que cuidan las condiciones que requieren los niños,   padres e instructores.

El control médico del niño es realizado por un  pediátra, lo cual le da mucha confianza a los papás  y el chequeo  de los  padres e instructores,  por  igual con un médico general vinculado y capacitado por el  centro BSP®.

La higiene es estricta en todos sus ambientes: recepción, guardarropa, vestuarios, sanitarios, bañeritas, regaderas, piscinas.

La temperatura correcta debe ser entre los 28 a 30 grados, según la zona geográfica  y en el centro BSP deberá mantenerse esta temperatura   balanceada, tanto  dentro como fuera del agua. La óptima condición del agua de la piscina se obtiene por filtrado continuo, pruebas diarias  y semanales, así como una  recirculación constante.

Los análisis químicos se testean diariamente mediante  (Bitácora diaria)  y los  bacteriológicos semanalmente mediante análisis clínico de un Laboratorio Certificado.

Las familias que ingresan al programa deben comprometerse  a respetar el  Reglamento del Centro BSP® pues está diseñado  para protegerlos a ellos mismos.

¿Cuáles son los principales beneficios de practicar la natación para los niños y los bebés?

Por ser el medio acuático mucho más denso que el aire permite ejercitar la mayor cantidad de músculos, el desarrollar y ejercitar en el agua,  beneficia el desarrollo físico del niño. Sin embargo, el  desarrollo físico es sólo uno de los beneficios que BSP®  nos brinda.
 
Existen reportes  que demuestran que los niños que han participado en las sesiones del programa BSP desde una  temprana edad, alcanzan mejores promedios en los exámenes físicos, mentales e intelectuales que se les practican en edad escolar, que aquellos pequeños que no tomaron este programa.

Los beneficios también se notan a nivel sicológico, ya que por tener que aprender a manejarse en un medio que no les es “natural”, adquieren una mayor confianza en sí mismos, lo que aumenta su autoestima.

Si lo anterior no los convence de la importancia de este programa, no olvide  que el solo hecho de saber nadar,  es una protección adicional que  damos a nuestros hijos, ya que esto podría salvarle la vida a la hora de sufrir un accidente acuático.

¿A qué edad se recomienda comenzar con el programa?

El niño puede comenzar las sesiones del programa inmediatamente que su médico pedíatra  le autorice  el primer baño, lo que normalmente sucede con la caída del cordón umbilical. Son las condiciones de la alberca o piscina las que determinarán en este momento podemos comenzar las clases. Si el centro tiene una alberca  exclusiva para el uso de niños de 3 meses a 3 años,  es a esa edad   que podemos comenzar el entrenamiento.
En caso de gimnasios, clubes o balnearios donde la alberca se comparte con adultos, la edad recomendada para iniciar la actividad acuática es a partir de los 6 meses, al año  cuando el sistema inmunológico del niño se encuentra más reforzado.

Cuando se habla de un comienzo tan temprano, algunos padres tememos estar forzando a los pequeños a hacer algo que les de miedo.  Si el niño muestra un miedo al agua, ¿qué podemos hacer para vencerlo?

Las sesiones BSP®  más que una clase dirigida son:
Una secuencia de juegos y situaciones en donde el niño, por decisión propia, irá resolviendo y  generando  un aprendizaje significativo que lo acompañará el resto de su vida.

No forzamos a los pequeños a hacer nada que no puedan, es más apropiado definir estas sesiones como una secuencia de eventos por medio de los cuales guiamos a los pequeños a desarrollar sus propias herramientas de seguridad, autonomía  y potencialidades.

Esta es  la principal explicación de que no se trata de un “programa de entrenamiento” o de  “clases de natación tradicional”, pues siempre el instructor deberá  contar  con su consentimiento.

 

En el caso de niños pequeños, muchos padres relacionan la natación con un riesgo de hipotermia. Para evitar este peligro, ¿cuán largas deben ser las clases?

La duración máxima y efectiva de las sesiones  varía entre 20  a 30 minutos, dependiendo del niño, su edad y su humor, no es lo mismo un niño que está bien dormido y comido, que uno que está próximo a su horario de comida o sueño  o el humor de un niño normal a uno que se encuentra en pleno período de dentición.
Con respecto a los riesgos de hipotermia, estos no se dan cuando  la alberca respeta los parámetros de temperatura definidos para la zona geográfica.  Si observamos que  un niño comienza a temblar,  síntoma de tener frío, debemos sacarlo del agua inmediatamente; no sólo por la posibilidad de enfriamiento, sino porque esa sensación será la que el recuerde cada vez que entre a una piscina, pudiendo así perder el entusiasmo en las sesiones del programa.

 

¿Las clases son exclusivas para los niños o pueden participar los padres?

Esto depende de la evaluación inicial  y de  la fase del programa, en nuestro  caso los padres pueden participar siempre de  las clases, de hecho se requiere que  el  padre esté cercano a  la alberca y de sus niños, en el caso de que ambos padres estén disponibles para asistir a las sesiones, los dos son bienvenidos.

Al tener que optar por distintas opciones de enseñanza,  los padres estamos un poco confundidos.  Cuál se considera  una mejor opción, ¿las clases individuales o las grupales en el caso de niños?

 

La experiencia  indica que en el trabajo individual y personalizado  niño – instructor  los avances son más rápidos, pero aprobamos la presencia de otros niños en la sesión lo que facilita el  imitar y disfrutar  del trabajo del resto haciéndose  más rico y placentero el aprendizaje.

Importante garantizar un instructor por niño o un instructor por 3 o 4 padres.

Otra de las preocupaciones de los padres es el cloro que se encuentra en las piscinas. ¿Es el cloro perjudicial para los niños? Asociado con esto está la preocupación de enseñarles a cerrar la boca para que no traguen el agua?

He escuchado este temor en varios padres, sin embargo esto no debe preocuparnos, el cloro de las piscinas, cuando está controlado por profesionales no afecta a los niños, los centros BSP son albercas  especializadas y   saben en qué horarios se realizan las sesiones  y por lo tanto las cargas de cloro se hacen en la proporción  y hora adecuadas para que estas no generen problemas.

Respecto a enseñarles a cerrar la boca, este es uno de los tantos  mitos  más que una necesidad, en las clases no le enseñamos a los niños a cerrar la boca, el no tragar agua se da por un control de apnea, el cual se logra cerrando la glotis, de esta forma el niño puede evitar tragar el agua, aún cuando su boca esté abierta.

Cuando estamos cerca del agua, los padres nos sentimos mejor cuando nuestros niños tienen algún dispositivo para flotar. Sin embargo, ¿es recomendable usar flotadores rellenos aires o alitas durante las clases de natación?

A la hora de nadar, los flotadores de aire o alitas no son recomendables, ya que generan una falsa sensación de seguridad en el niño. Si un flotador se pinchara o se saliera su seguro para el aire, el resultado sería un niño asustado a punto de ahogarse y con un temor difícil de sobrellevar nuevamente  a la hora de volver a entrar al agua. 

Otro inconveniente ocasionado por estos dispositivos es que colocan al niño en una posición que resultará difícil de corregir a la hora de enseñarles a nadar, cabe notar que la natación se realiza en posición horizontal, mientras que con los flotadores están en todo momento en posición vertical, lo mismo sucede con los trajes de baño con flotador incorporado y con las alitas que se colocan en los brazos.

Se comienzan las sesiones de BSP cuando el niño es más grande y ha tenido oportunidad de desarrollar miedo al agua, ¿qué podemos hacer para ayudar a los niños a superar la predisposición o miedo contra el agua?

A los niños que comienzan con una predisposición contra el agua, hay que darles tiempo a superarla, sin presionarlos. En el momento en que el niño encuentre la confianza que necesita en su instructor, podrá ir avanzando en su aprendizaje natural del medio acuático, con el tiempo llegará a dominar lo  que tanto teme, debemos tener en cuenta que este temor no es sin fundamento, hay algo que lo provoca y hay que darle la importancia del caso.
 

¿Cómo podemos enseñarles a nuestros hijos a respetar el agua y el mar, sin provocar un miedo a este medio?

Es importante desarrollar este respeto, una forma de hacerlo es mostrarles dándole un poco  de espacio y  por  solo  unos segundos para que conozca  lo que puede ocurrir si no actúan con el conocimiento y cuidado requerido en su relación con el medio. Cuando son mayores, si existe la posibilidad de comentar casos reales de personas que se tuvieron accidentes acuáticos,  aunque parezca duro, es bueno hacerlo. Siempre se les grabará más lo que vean que lo que escuchen. Si se mantiene una charla de este tipo, es importante también mencionar que si ellos están con un adulto, y ya saben nadar, deben poner en práctica lo aprendido y eso será suficiente para pasar un rato agradable en la alberca o en el mar.

¿Con qué frecuencia nuestros hijos deben asistir a las sesiones del programa?

La frecuencia recomendada para las sesiones de BSP en niños menores de  3 años es de 2 a 3 veces por semana mínima.

¿Hay juegos que les ayuden a aprender a nadar?

Cuando hablamos de los pequeñitos toda la enseñanza debe hacerse a través del juego y la demostración usando siempre su imaginación,  A los niños más grandes   les podemos explicar que deben nadar llevando los brazos adelante  o pedir que floten como "estrellitas", esto les dará  una idea de las situaciones que podemos plantear, transformando la clase en un tiempo de juego y diversión.

¿Consideras que las técnicas de enseñanza de la natación son las mismas en todo el mundo o difieren mucho dependiendo del país?

 

Las técnicas de natación para niños varían mucho dependiendo de los países. En América Latina se está homogeneizando el concepto de matronatación (natación con mamá), aunque hay ciertas tendencias a las clases individuales instructor-niño.

En Europa hay diferentes corrientes dependiendo de los países, en donde la natación individual con el instructor es más frecuente que en América Latina.

En caso de un accidente, digamos por ejemplo que los papás están viajando con niños pequeñitos en un bote y se caen al agua. ¿Cuál es la posición más adecuada para nadar, si tenemos que hacerlo con un niño? ¿Se usa la misma posición con un niño pequeño?

En casos de accidente, la posición en la que irá el niño que se rescata, dependerá mucho de la destreza del mismo en el agua y de las posibilidades que éste tenga de sujetarse al adulto. Si es un niño menor de tres años, difícilmente aceptará la posición supina (de espaldas), por lo cual intentar colocarlo en esta posición dificultará las cosas. Si estamos hablando de un niño que se puede asegurar al adulto, permitirle que se agarre al brazo del adulto, dándole la posibilidad de salir a tomar aire o llevar su cabeza afuera, permitirá hacer la tarea de salvataje con mayor eficacia. Si estamos hablando de un niño, tal vez lo mejor será que el padre nade de espaldas, colocando al niño sobre su pecho (barriga con barriga), de esta manera el niño queda "mirando" a su padre o madre, lo cual le dará confianza y le ayudará a superar el miedo que la situación pueda darle, al mismo tiempo el adulto puede utilizar un brazo para asir al niño y nadar con el otro, alternando los brazos para no cansarse. Estas son recomendaciones muy genéricas, ya que todo dependerá de los conocimientos que el niño y el adulto tengan. Lo más importe en caso de accidente es que el adulto sepa impartirle al niño la confianza que este necesita en un momento que para él no está planeado, como en una clase.

Cada Instructor que es autorizado  a participar  en BSP® ha sido capacitado y posee entrenamiento de más de 180 hrs,   teóricas y prácticas  y a pasado satisfactoriamente  los exámenes en los temas vinculados al programa bajo la supervisión de un  Instructor Titular Programa BSP® (ITP)

Instructor Titular Programa BSP® (ITP) Jaime E. Santisteban, nacido en la Isla de Cuba en el año 1967. Lic. en Derecho en la Universidad de la Habana,  Cuba y en  Administración y Gestión de Empresas Turísticas en la escuela de Altos Estudios de Hotelería y Turismo de Cuba. Desde muy joven,  como actividad secundaria  a sus estudios y  profesión principal,   se ha desarrollado como buzo. Desde el año 1990 ha sido  asistente de instructor y  maestro para clases de natación para niños   en clubes, albercas y  centros deportivos, participando en el  desarrollo   de  programas de natación  y supervivencia,   especialmente diseñados para niños pequeños. Fue  certificado en el año 2000 en el manejo de situaciones de supervivencia y desastres acuáticos por   la escuela de Pesca y Crucerismo Andrés González Lines de la República de Cuba., Desde el año 2002,  PADI  América lo reconoció   como Dive Master, fecha desde la cual cursado estudios de  anatomía,  fisiología Infantil y del buceo.  Posee experiencia  práctica de más de 20  años en  matronatación  e iniciación acuática de niños,  educación acuática infantil y  ha realizado estudios  en  temas de puericultura, neonatología, psicología, en ética , derechos del niño  y en metodologías para el desarrollo de niños, en el año 2006 se incorpora a los esfuerzos del Centro de Acondicionamiento Físico Interfitness, Morelia, Michoacán donde en conjunto con el Lic. Sergio Leal Lemus desarrolla el programa Baby Swim Power®.   Desde  pequeño estuvo en contacto directo con el mar desarrollando diferentes habilidades en la práctica del buceo, la pesca submarina, nado subacuático, apneismo  hasta la realización de actividades relacionadas con especialidades técnicas de  buceo en aguas abiertas, cuevas y cenotes en la isla de  Cuba  y en la Riviera Maya,  México.